Historia

Disertación físico-médica sobre la viruela (1784)

En 1796 se aplicó la primer vacuna de la historia, la vacuna contra la viruela. Esta enfermedad era conocida y temida por sus consecuencias devastadoras entre la población

En 1796 se aplicó la primer vacuna de la historia, la vacuna contra la viruela. Esta enfermedad era conocida y temida por sus consecuencias devastadoras entre la población: fiebre, erupciones con pus en todo el cuerpo, cicatrices incurables y una muerta casi segura tanto para ancianos como para infantes.

La publicación de las investigaciones de Edward Jenner permitió que la vacuna se conociera en distintas partes del mundo

Hasta antes de los trabajos de Edward Jenner se aceptaba que el origen de la viruela se encontraba en un desequilibrio en los humores del cuerpo, lo que afectaba a la sangre y desencadenaba los síntomas. Así, los estudios de la época se orientaban al alivio de este desequilibrio para el tratamiento de los enfermos.

Al rededor de los años 80 del siglo XVIII el método más eficaz contra la viruela era la inmunidad. El problema era que solamente se podía obtener de dos maneras: por haber padecido la enfermedad de manera «natural» o por inoculación.

La inoculación implicaba en transmitir intencionalmente la enfermedad desde una persona contagiada para que personas sanas consiguieran inmunidad. El procedimiento consistía en extraer el fluido contenido en alguna de las pústulas y mediante una incisión insertarlo en la persona sana. Esto provocaba que, al cabo de varios días, el inoculado desarrollara una versión atenuada de la enfermedad. Lo que, eventualmente, le permitía obtener la deseada inmunidad de por vida.

Sin embargo, aunque el método ofrecía cierta protección también tenía muchos riesgos ya que podía suceder que la enfermedad desarrollada no fuera leve, lo que ponía en riesgo la vida del inoculado. Además, si el método no era aplicado cuidadosamente podía dar pie a brotes que podían derivar en epidemias, según el comportamiento de los enfermos.

Estos riesgos hicieron que algunos médicos de la época cuestionaran el método de inoculación. Uno de ellos fue el cirujano Francisco Gil, miembro de la Real Académica Médica de Madrid, que en 1784 publicó una disertación en torno a la viruela y propuso una forma segura de erradicarla.

En su Disertación físico-médica en la cual se prescribe un método seguro para preservar a los pueblos de viruelas… el médico Francisco Gil plasmó distintos aspectos que involucraban a la enfermedad a finales del siglo XVIII. En este trabajo se contempla una breve historia de la viruela en la que se enfatiza que el origen de la enfermedad posiblemente se encuentra en Etiopía. También abunda en la inoculación, la forma en que llegó a Inglaterra, su uso en distintas partes del mundo y los posibles riesgos que ofrecía el método. Además, el autor señala que el objetivo de su disertación era ofrecer un método más seguro no para aliviar la enfermedad sino para, eventualmente, erradicarla.

El método de Gil consistía en una labor muy estricta entre autoridades gubernativas y autoridades médicas para desarrollar todo un plan de atención a los enfermos. La idea era establecer un hospital o casa de campo a las afueras de cada localidad para confinar a los posibles enfermos que se presentaran. También abunda en la forma en que los médicos debían tratar a estas personas: protegidos con batas de lienzo, lavando constantemente sus manos en una solución de vinagre y agua así como el proceso de limpieza de los pacientes (y sus cosas) una vez recuperados.

También propone una alimentación en la que se consumieran abundantes frutas ácidas (guindas, peras, granadas, naranjas, limones, manzanas) así como agua envinagrada para que la sangre adquiriera una “disposición saludable” y eludiera el contagio de viruela.

La disertación de Francisco Gil es una fuente de gran importancia para acercarse al tratamiento de la viruela a finales del siglo XVIII. Además, ofrece gran detalle con respecto a los debates en torno a este padecimiento, métodos alternativos de tratamiento y es un reflejo destacado de las ideas médicas de la época.

[Texto originalmente publicado en Paleografía Novohispana]

El documento en cuestión puede consultarse de manera libre en la biblioteca digital de Google:

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