Historia

Veracruz y la vacuna contra la viruela (1816-1817)

En su mayoría la comisión se encargó de inmunizar niños y recién nacidos, pero también se vacunaba a cualquier adulto que estuviera dispuesto.

Las acciones para contener el avance la pandemia de COVID-19 se han concentrado en el desarrollo de una vacuna efectiva contra este virus. A decir de la historia de la vacunación, mucho se ha escrito con respecto a las estrategias empleadas y su recepción en distintos momentos a lo largo del tiempo. Sin embargo, para el caso mexicano todavía queda mucho por estudiar para explicar las dinámicas de las primeras comisiones encargadas de aplicar la vacuna contra la viruela a inicios del siglo XIX.

La vacuna contra la viruela se descubrió y aplicó satisfactoriamente a finales del siglo XVIII, aunque esto no quiere decir que no existieran otros métodos que ayudaran a contener la propagación de esta enfermedad. No obstante, la vacuna se presentó como el método más seguro para desarrollar inmunidad frente a la viruela. Aunque esto no quiere decir que en su momento no hubiera opositores a la aplicación de la vacuna.

La publicación de las investigaciones de Edward Jenner permitió que la vacuna se conociera en distintas partes del mundo. Ejemplo contenido en An inquiry into the causes and effects of the variolae vaccinae… (1802)

Este nuevo método llegó a Nueva España en la primera década del siglo XIX y aunque existen algunos trabajos sobre su recepción, todavía conocemos muy poco sobre el funcionamiento de las primeras comisiones encargadas de aplicar la vacuna. En este sentido, el caso de Veracruz y sus comisiones de vacunación en los años 1816-1817 me ha permitido identificar algunas de las dinámicas enfocadas a propagar la vacuna entre la población.

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En 1814, durante el punto más álgido de la guerra de independencia, se esparcieron distintas enfermedades que afectaron aún más a la población novohispana. Entre estas enfermedades se encontraba la viruela, un padecimiento caracterizado por el surgimiento de pústulas infecciosas y alta mortalidad entre infantes y ancianos. Como respuesta se decidió retomar la idea de establecer comisiones de vacunación a lo largo del territorio, tal y como se había iniciado diez años antes.

Entre los lugares en que las circunstancias bélicas permitieron establecer estas comisiones se encontraba el puerto de Veracruz. La comisión de esta ciudad se estableció con fondos de la Real Hacienda, remitidos desde la capital, con el fin específico de contener la epidemia de viruela. Esta comisión se componía de facultativos (expertos en su aplicación), autoridades de la ciudad y médicos o curanderos de poblados cercanos, quienes eran convocados para aprender las técnicas de aplicación y pudieran llevarlas hasta sus poblados.

Ejemplo de bando que exhortaba a la población para que vacunara a sus hijos.
Archivo General de la Nación, colecciones, historia, volumen 530.

La estrategia empleada en Veracruz consistió en una comisión itinerante y la identificación de recién nacidos mediante registros parroquiales. De esta forma, días antes de establecer la comisión en alguna parte de la ciudad se emitían bandos (leídos en voz alta en las calles donde se aplicaría la vacuna) y se pedían los registros de las parroquias tanto de la ciudad como de las afueras. Los días de vacunación las personas llevaban a sus hijos (principalmente menores de un año) a recibir la vacuna, se les pedían datos y se contrastaban con los registros parroquiales para identificar a quiénes se había vacunado. Además, con estos registros se generaban otras listas con los niños que faltaran por recibir la vacuna.

En su mayoría la comisión se encargó de inmunizar niños y recién nacidos, pero también se vacunaba a cualquier adulto que estuviera dispuesto. No obstante, el segundo caso era raro ya que muchos habían padecido viruela anteriormente, por lo que no tenía sentido que les aplicaran la vacuna.

El mayor problema que enfrentó la comisión fue obtener la vacuna. Debido a que se obtenía de las vacas enfermas de viruela bovina era muy difícil de conseguir. La solución fue solicitar la vacuna a las autoridades virreinales, quienes la enviaron mediante un médico y un grupo de niños, quienes se transmitían la vacuna de brazo en brazo con tal de no perder el fluido inmunizante. Una vez llegada a Veracruz las autoridades de la comisión la mantuvieron de dos maneras: muestras en frascos de vidrio cubiertos de la luz solar (algo que no siempre resultaba para conservar el fluido) y mediante su aplicación. La idea era vacunar a varios niños al día y pasados unos días, cuando desarrollaban la pústula característica de la vacuna, se solicitaba la presencia de uno de estos infantes y de ahí se obtenía el fluido para vacunar a más niños. Para la época este era el procedimiento más efectivo para conservar y transmitir la vacuna.

Grabado de un niño en el que se muestra (arriba) el desarrollo de las pústulas tras la aplicación de la vacuna. Abajo se muestra una vacuna mal suministrada («falsa vacuna») que requería una segunda aplicación.
Archivo General de Indias, MP, Estampas, 232

El caso de esta comisión de vacunación permite identificar las dinámicas establecidas en esos años, la buena recepción de la vacuna por parte de la población del Puerto de Veracruz y presenta un punto de partida para futuras investigaciones que quieran detallar el funcionamiento de estas comisiones.

La investigación completa de la que surgió este texto se publicó en septiembre de 2020. Aquí puede consultarse.

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